viernes, 26 de agosto de 2016

Los 20 me cambiaron la vida


Desde siempre mi vida fue la de la típica persona sobre protegida por los padres que cual cenicienta no podía llegar más tarde de las 12, Para agregar "drama" a mi historia vivía súper lejos de la civilización y mi mamá casi nunca me daba permiso para salir. En otras palabras, no era una mujer de mundo. Todo cambio cuando mi mundo expandió sus horizontes más allá del territorio nacional.Cumplí 20 y mi papá decidió que era hora de empezar a trabajar... Yo nunca había tenido un trabajo real, era mucho si me dejaban salir sola a la tienda. Me dijo que postulara a una linea aérea que había publicado en un periódico...Postulé y lo hice pensando que no me elegirían, lo tomé como una experiencia más y bueno un "a ver que pasa" y para sorpresa de todo el mundo y sobretodo lo mía me seleccionaron. ¡Tenía 20 años y viajaba por el mundo! Algo que jamás en mi vida se me había cruzado por la mente. Pero como era de esperarse las alas que llegaron a mi vida no solo eran las del avión, sino que "mis alas" llegaron con ese trabajo y empece a volar muy lejos, más de lo que en algún momento llegue a imaginar.  Los vuelos iban pasando y cada uno tenía algo diferente, pasó un año y comenzaba el verano... Yo tenía todo lo que jamás imagine: libertad. 

Tenía 21 años cuando mi prima, que es vidente me dijo que tenía que presentarme a mi esposo... La verdad que a mis 21 con el mundo en mis manos, lo ultimo en lo que pensaba era mi esposo... Además, ¿qué era? ¿una especie de contrato pre nupcial firmado del que no tenía conocimiento? pfff... por favor....!! Yo simplemente me reí y le dije: gracias, pero no gracias. Además, ¿Cómo podía estar tan segura? y por otro lado, que vergüenza, que pensaría el chico, ¿qué me están haciendo la camita? ¡NO! Esas cosas simplemente no eran para mi...  

Mi prima insistía y estaba por terminar febrero, hasta que me dijo, voy a hacer una reunión y si no vienes me resentiría contigo hasta siempre... (Me estaban presionando, jaja) Pero bueno, le dije: ¿qué día? y me dijo: el viernes. Era mi escapatoria porque tenía un vuelo programado y sonreí y se lo dije. Me dijo: Entonces el sábado. ¿Vas a estar? y sí, para mi "mala suerte" iba a estar. Llegó el sábado y ponía mil pretextos para no ir. No quería, me daba vergüenza... y muy aparte de todo no estaba en mis planes. Mi prima me llamó y me dio una "advertencia": ¡si no vienes me molesto! Me entró la culpa y fui. Para ser sincera no tenía ni curiosidad. (Ojalá que no me odie cuando lea esto)

Llegué donde mi prima, toque la puerta y entré a la fiesta como si nada...salude a todos y me senté y sí ahí estaba él, Era un chico súper alto, me tuve que empinar para saludarlo, medía 1.90 y yo 1.78, no era bajita tampoco pero aún así... El era alto y se veía fuerte, pero... no me gustó. 

Lo primero que pensé fue, como fue capaz de hacerme esto, venir hasta acá, no lo puedo creer... la odié mentalmente un rato y después pensé: estoy en una fiesta habrá que divertirse,.. Los chicos estaban por un lado y las chicas por otro, estaba con las chicas y todas me fastidiaban, realmente era incomodo. En un momento, él se acercó y me empezó a conversar y todo cambió, me di cuenta que tenía ante mis ojos a una persona que definitivamente marcaría mi vida... Que entraba en mi vida con intensiones de quedarse y yo no quería que vaya a ningún lado. Nunca había salido, ni estado interesada en un chico mayor... conocía a muchas personas por mi trabajo, pero nunca me habían interesado como pareja, hasta que llegó él. Realmente mi prima lo sabía, estaba hecho para mi, era mi alma gemela y solo nos reencontrábamos... es la única explicación que encuentro para construir un lazo tan fuerte con solo una conversación. 
Pasaron los meses y claro, con todo lo bueno y lo malo de una relación, y peor porque era complicado por mi trabajo. Teníamos nuestro espacio pero también no queríamos tanto espacio. Podíamos tomar aire, pero queríamos respirarnos en la cara, no queríamos separarnos... Fue entonces que decidimos mudarnos juntos, Seis meses después de conocernos, fui a vivir con él, sin pedir permiso a nadie, solo comunicándolo, él con 31 años y yo con 21, él con experiencias y yo recién las estaba construyendo, él sin abandonar nada y yo dejándolo todo. Decidí embarcarme en el vuelo más largo y desconocido, donde el transporte era el corazón y los que estábamos fabricando las rutas eramos nosotros... 

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