viernes, 2 de diciembre de 2016

Conectados a los 20 


Los Sextimentales…Más libres que nunca, nos enfrentamos hoy a un mundo plural, que cambia al ritmo frenético de la alta tecnología. Y su concepción de la pareja va acorde con ella, con los estereotipos de las pantallas. “Nada de complicaciones. No hay que tener novia para el sexo. Entre amigos, una noche, algo que surge en una fiesta con el pasar de las horas y eso está bien”

#MásLibresQuenunca.


















Esos de ‘Zapping’ en las relaciones “Si estoy bien sigo con él; si no, corto por lo sano, flores hay muchas”, hoy la sexualidad de los jóvenes forma parte de sus relaciones de amistad; es algo frecuente, un intercambio divertido y ocasional entre amigos, ‘algo que hay que hacer para pasarlo bien’.



Del sexo azul al ‘chill out’ “Si no tomo alcohol o drogas me verá como un bicho raro”: es uno de los prejuicios típicos de esta edad. Con él se relaciona el ‘sexo azul’ (tomar Viagra para ‘no fallar’ si se va pasado de alcohol, ya que ‘no dar la talla’ es otro de sus miedos). El chill out consiste en dejarse llevar (el sexo como riesgo, sin protección).


 … Y el propio cuerpo “A esa edad ya se han vivido varias experiencias sexuales y amorosas que van influyendo y configurando el concepto sobre uno mismo y también la idea de cómo es el mundo de la pareja. En muchos casos, las primeras relaciones dejan un poso de frustración, de inseguridad y de falta de autoestima que se arrastra”. Además, está la relación con el propio cuerpo, que también pesa en la construcción de la identidad. “A los 20 años el descubrimiento de la sexualidad, de la excitación y del deseo está en plena efervescencia.
 La atracción por el sexo y el placer no se diferencia bien de la necesidad de amar y de ser amado, y a veces se busca amor a través del sexo y éste mediante relaciones disfrazadas de amor”. La confusión que genera se manifiesta en altibajos emocionales llenos de tristeza, rabia, impotencia y soledad pero que conviven con “momentos intensamente felices, esperanzadores y placenteros”.



¿Cómo podemos ir más seguros en una relación? ¿qué te atrae y qué no de tu pareja? (te ayudará a ser más realista sobre quién y cómo es); ¿qué quieres recibir? (repasa las fantasías que tienes sobre qué es una relación; no suelen ser realizables); ¿qué estás dispuesta a dar? (al principio sólo mostramos lo mejor de nosotros y aceptamos todo sin quejarnos, pero acumulamos frustraciones; pon límites); ¿qué te da miedo? (entenderás que estás aceptando cosas que no te agradan del todo o tapando ciertos aspectos de ti); ¿qué valor te das a ti en la relación? (observa qué rol adoptas; respétate para que te respeten); ¿cómo te comunicas con tu pareja? (por ejemplo, cómo discutes un tema: ¿levantas la voz?, ¿te cuesta escuchar?); ¿cómo habla el otro contigo? (¿de igual a igual?); ¿te sientes libre para dirigirte a él? (te ayudará a revisar el grado de confianza que sientes, vuestra complicidad); ¿qué significa para ti que te quiera o cómo crees que debe comportarse si te ama? (a veces esperamos -y exigimos- que se adapten a nuestras ideas de lo que significa demostrar el amor; pregúntale si se siente querido; tal vez tu forma de darle cariño tiene que ver más con tus necesidades que con las de él).



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